A CUÁLES RIESGOS SE EXPONE LA POBLACIÓN

RIESGOS EN LA SUPERFICIE TERRESTRE

Desde siempre en la Tierra se han presentado fenómenos naturales, como lluvias, erupciones volcánicas, sismos o huracanes. 

A partir de que el ser humano se hizo sedentario inició la construcción de asentamientos que más tarde serian grandes ciudades que crecen constantemente. 


De manera paralela la población ha estado expuesta a los riesgos, es decir, la probabilidad de que en un lugar determinado ocurra algún daño causado por eventos naturales o antrópicos, estos últimos debido a la actividad humana; algunos ejemplos son incendios, deforestación, guerras, terrorismo, explosiones y contaminación



RIESGOS


Como vimos anteriormente, el espacio geográfico es dinámico, puesto que en él acontecen diversos procesos naturales y socia les que lo modifican constantemente.


 Los sismos, erupciones volcánicas, huracanes y los tornados son resultado de la dinámica de los componentes naturales del espacio; mientras que las explosiones, epidemias, accidentes, etcétera, son resultado de las acciones humanas. 


Estos eventos naturales y humanos pueden representar un peligro o amenaza para la población. 


El riesgo se define como la probabilidad de que la sociedad sufra daños y/o pérdidas humanas o materiales como consecuencia de eventos naturales o humanos. 

Los peligros a los que están expuestos los habitantes de un lugar son distintos dependiendo de su localización en el mundo. 


En el Mapa distribución de los riesgos en el mundo, notarás que las regiones de estepa y sabana corren mayor riesgo de una sequía. 


Tales son los casos del oeste de Estados Unidos de América y este de México; el este de Brasil y algunas porciones de Argentina; buena parte de África, Australia y algunas extensiones de India y China. 


Mientras que en unos lugares el riesgo fundamental son las sequías, en otros son las inundaciones, como en el este de Estados Unidos de América, la Gran Llanura Europea, las islas británicas y el sureste asiático.



Existen regiones que son susceptibles a los cambios hidrometeorológicos, puesto que en algunas temporadas pueden sufrir sequías y en otras inundaciones. 


Por ejemplo, el centro y sur de México, algunas regiones costeras de Centro y Sudamérica, algunas regiones de Europa occidental, parte de la costa mediterránea de África y buena parte de China, India, Corea y la Península de lndochina. 

Otras partes del mundo están en riesgo geológico e hidrometeorológico. Ejemplo de ello son Japón, Italia, algunas regiones de Europa del este, Turquía, Irán, China, Indonesia, Estados Unidos de América, México y la costa occidental de Sudamérica.


La distribución del riesgo geológico en el mundo está relacionada con el movimiento de las placas tectónicas. 


El riesgo hidrometeorológico, particularmente por inundación, está relacionado con la cantidad de lluvias a causa de fenómenos como los huracanes.



En cuanto a los riesgos químico-tecnológicos, como derrames de sustancias tóxicas o explosiones, se presentan generalmente en las regiones industriales y mineras del mundo.


Tal  es el caso de los países petroleros como Venezuela y los que se hallan al rededor del Golfo Pérsico. Los mayores riesgos sanitarios se localizan en África, India, China y el sureste asiático. 


Mientras que los riesgos socio-organizativos, como accidentes de transporte o la interrupción de servicios, suelen presentarse en las ciudades y regiones más pobladas del mundo, donde pueden afectar a una gran cantidad de población.



Vulnerabilidad


La vulnerabilidad es la susceptibilidad de ser dañado por uno de los tipos de riesgos a los que la población está expuesta; por lo tanto, dependerá de las características de la sociedad 


Un sismo, una explosión o una epidemia no necesariamente causan el mismo daño en distintos lugares del mundo. 


Estos serán mayores en lugares más vulnerables. Como puedes observar en la figura 8.4, las condiciones sociales y económicas aumentan el grado de vulnerabilidad de una población. 

La pobreza es uno de los factores que la incrementan, debido a que las personas en esta situación, al tener pocos recursos económicos, en muchas ocasiones implementan la autoconstrucción en sus viviendas y utilizan materiales que no son seguros para el nivel de riesgo en el que viven.


Además, por el mismo factor, tienen un limitado acceso a la contratación de seguros de casas y automóviles.



Si una población no tiene la información suficiente sobre los riesgos a los que está expuesta, no estará preparada para poder hacerles frente; por lo tanto, su vulnerabilidad aumentará. 


Por ejemplo, si las personas que construyen sus casas a la orilla de un río desconocen que en la época de lluvias la corriente crece, serán vulnerables a la inundación de sus viviendas. 


La población debe conocer y actuar de acuerdo con los riesgos a los que está expuesta en el lugar donde reside. Con base en ello, las construcciones deberán tener características específicas que ayuden a minimizar su vulnerabilidad. 

Por ejemplo, los inmuebles en regiones con riesgo de tornados deben tener un sótano en el que los habitantes puedan refugiarse durante el paso de un meteoro. 


Por otra parte, en las regiones sísmicas deben contar con cimentaciones resistentes a los movimientos telúricos de gran magnitud, ya que, de lo contrario, las viviendas y edificios pueden derrumbarse.



Por su parte, los sistemas de alerta temprana son indispensables para advertir a la población sobre la posible incidencia de un riesgo. 


En el caso de una epidemia, se debe avisar a la ciudadanía sobre los posibles síntomas, las formas de contagio y las medidas preventivas que deben tomar en la casa, el trabajo o la escuela para minimizar el riesgo de enfermarse. 


En otro supuesto, si un huracán se dirige hacia una zona poblada, es necesario informar a los residentes para que reúnan víveres y se dirijan a los refugios habilitados. 

Por ello, la organización social ayuda a minimizar la vulnerabilidad, debido a que las personas pueden formar brigadas o redes de apoyo para toda la comunidad. 


Así, frente a una alerta volcánica, los vecinos de una localidad pueden participar en la preparación de albergues o en la vigilancia de las rutas de evacuación para que estén despejadas y en buen estado.



El Mapa  Distribución de la vulnerabilidad en el mundo nos muestra la distribución de la vulnerabilidad en el mundo. 


Como podrás observar, Norteamérica, Europa, Japón y Australia son las regiones del mundo que tienen menor vulnerabilidad. 


Esto se debe a que, en general, su población tiene buenas condiciones de vida, tanto en el ámbito educativo como en el económico. 

Sin embargo, en estos países ha habido casos en los que, tras un evento natural, la población de menos recursos económicos es la más afectada. 


La mayoría de los países con vulnerabilidad muy alta se encuentran en África y Asia, donde los niveles de pobreza son muy altos. 


Desastres


Los desastres son una seria perturbación del funcionamiento de la sociedad que causan grandes pérdidas humanas, materiales, económicas y medioambientales, y que exceden la capacidad de la población para sobreponerse por sí misma.



Un sismo, una explosión o una plaga no representan en sí mismos un desastre, sólo son peligros o amenazas que pueden estar latentes para una población. 


Si una sociedad vulnerable se encuentra expuesta a algún peligro es cuando existe el riesgo de sufrir un desastre

La intensidad y daño que provoca un desastre varían de acuerdo con la cantidad de población, región, nivel de desarrollo y medidas de prevención de los lugares.


 Por ejemplo, la ciudad de Tianjin, en China, tiene 15 millones de habitantes, que en 2015 se vieron afectados al inhalar durante horas los gases tóxicos derivados de la explosión e incendio de un contenedor de materiales peligrosos almacenados de forma inapropiada. 


En ese mismo año se declararon zona de desastre, a causa de un riesgo sanitario-ecológico, 23 municipios del estado de Morelos, México, debido a que los campos de maíz, sorgo, amaranto y avena fueron afectados por la plaga del pulgón amarillo. 

Los riesgos y la vulnerabilidad de la población, en ambos ejemplos, provocaron desastres que implicaron importantes pérdidas económicas. Cuando ocurren desastres como éstos, la sociedad sufre muchos daños. 


En algunos casos sucede que áreas muy extensas quedan bajo el agua, las edificaciones colapsan o las vías de comunicación son destruidas. 


En ocasiones, es necesario evacuar a miles de personas tras una fuga de gas o cuando un incendio amenaza con consumir las viviendas. 


Para salvaguardar su vida, las personas salen de sus casas o de su localidad dejando atrás su patrimonio, que en muchas ocasiones se pierde total o parcialmente. 


Los desastres pueden provocar que comunidades enteras queden incomunicadas y sin electricidad, y que muchas familias pierdan sus casas, además de permanecer sin comida ni agua.


Relación de la degradación del ambiente y los desastres

 

A excepción de los sismos, la mayoría de los fenómenos naturales son prevenibles; sin embargo, sus efectos se potencian por acciones que los seres humanos llevamos a cabo al utilizar los recursos naturales de manera inadecuada.


Por ejemplo, la contaminación de la atmósfera se produce cuando hay alguna alteración en su composición química. 


Una de las más perjudiciales es el incremento de los gases de efecto invernadero (GEl), entre los que se encuentran el bióxido de carbono (CO), el óxido nitroso (Npl. el metano (CH4) y el ozono (03). 


El aumento de los GEl tiene como consecuencia que la temperatura en el planeta haya aumentado en los últimos 50 años como nunca lo había hecho antes, fenómeno que se conoce como calentamiento global. 

Al respecto, los expertos coinciden en que estos cambios están relacionados con las actividades humanas.



Con el calentamiento global se producen cambios en todos los elementos del sistema climático, lo cual favorece el surgimiento de eventos extremos como huracanes, sequías, tornados, heladas, granizadas, lluvias intensas y la probabilidad de inundaciones. 


Por el contrario, en otras regiones también existen cambios en la precipitación y la temperatura; en algunas suelen presentarse atrasos de la temporada de lluvias, que da como consecuencia graves sequías que afectan a la población en su vida cotidiana y las diferentes actividades productivas, entre ellas la agricultura y la ganadería. 


Prevención


Los desastres pueden prevenirse si se llevan a cabo acciones con la intención de reducir la vulnerabilidad. 


Para ello es necesario coordinar acciones entre las escalas local, nacional y mundial. A escala mundial existen esfuerzos conjuntos entre diversos países y organismos internacionales para la mejora de los sistemas de alerta temprana. 


Tal es el caso de la Organización de las Naciones Unidas, que investiga sobre los desastres que ocurren en el mundo para poner en marcha programas de prevención en los que coopere la comunidad internacional. 

Otro esfuerzo a esta escala es el Sistema de Alerta de Tsunami en el Pacífico, en el que participan varios países localizados en el Cinturón de Fuego, entre ellos, México. 


Los países miembros comparten su información sobre la actividad sísmica y el nivel del mar para que en conjunto se evalúe la posible ocurrencia de un tsunami y se dé la alerta temprana de evacuación de las comunidades cercanas al mar.

 


A escala nacional se han creado dos instituciones con la intención de prevenir los desastres en México. t stas son el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc). 


Algunos de los objetivos de este último organismo son la sensibilización de la población sobre los riesgos a los que está expuesta, el fomento de la corresponsabilidad, coordinación y comunicación de los tres ámbitos de gobierno, sector privado y población en general; la investigación para desarrollar y mejorar tecnologías que mitiguen los riesgos de desastre, y la atención prioritaria a los grupos más vulnerables.



Es necesario analizar los riesgos de desastre en relación con los procesos naturales y la vulnerabilidad de la población en lugares específicos. 


Por ejemplo, en nuestro país se han implementado sistemas de alerta temprana, como la alerta sísmica, el mon itoreo de fenómenos hidrometeorológicos y el semáforo de alerta volcánica para la prevención de desastres. 


Estas medias se han implementado porque la localización de México se asocia con dichos acontecimientos naturales, y aunado a este riesgo – como vimos anteriormente- la vulnerabilidad de la población incrementa la posibilidad de un desastre.

 Las alertas antes mencionadas permiten a la población planear una evacuación pronta y ordenada de las comunidades en riesgo de desastre, así como la organización anticipada de brigadas de emergencia.


 En una zona de riesgo por sismo, también se pueden prevenir los desastres mediante reglamentos de construcción que indiquen las características que deben tener las viviendas y edificios para evitar que se dañen durante un movimiento telúrico.


 Además de las alarmas preventivas y de la difusión de los riesgos a los que está expuesta la población, es necesario que se reduzcan los índices de pobreza alrededor del mundo, ya que una población con mayores recursos económicos no sólo tendrá los elementos necesarios para enfrentar un riesgo sin sufrir daños importantes en sus vidas y patrimonio, sino que también tendrá mayores recursos para recuperarse más fácilmente en caso de ocurrir un desastre.


A escala local, es necesario que de forma individual y colectiva tengamos conocimiento de los riesgos a los que estamos expuestos para tomar acciones en cada caso. 


Todos, como sociedad, debemos vigilar que los edificios y escuelas tengan salidas de emergencia, señalización sobre rutas de evacuación y zonas de seguridad; además, es importante tener a la mano los números de emergencia, así como conocer la localización de las estaciones de bomberos, policía o clínicas cercanas. 


En las escuelas y centros de trabajo, los simulacros ayudan a que las personas se familiaricen con las rutas de evacuación. 

En casa también se deben llevar acciones que minimicen nuestro grado de vulnerabilidad. Con la familia y vecinos se debe acordar un lugar de reunión ante las emergencias. También es necesario preparar una mochila de en caso de una evacuación precipitada 

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