LA GUERRILLA EN COLOMBIA

SURGIMIENTO Y DESARROLLO DE LOS GRUPOS GUERRILLEROS EN COLOMBIA 

El actual conflicto armado en Colombia tiene un punto de quiebre en 1948 cuando el asesinato del político liberal Jorge Eliécer Gaitán generó una violenta reacción en Bogotá y en otras capitales y provincias. 

 

A este levantamiento espontáneo que no pudo desestabilizar al gobierno como era su intención inicial, le sucedió una fuerte represión. 

 

Para esta época Gaitán era el candidato oficial del partido liberal y venía denunciando los numerosos asesinatos de miembros de su partido a lo largo y ancho del país, en el que se había comprobado las más de las veces la participación o complicidad de fuerzas armadas oficiales y de funcionarios del gobierno, que estaba en manos del partido conservador.

 

Estos ataques no eran nuevos y eran parte de una larga cadena de agresiones recíprocas entre liberales y conservadores. 

 

Por lo tanto, las elecciones de 1950 eran muy importantes ya que era la única opción que tenían los liberales de disminuir la feroz persecución que estaban viviendo. 

 

Adelantándose a esta posibilidad, el asesinato de Gaitán privó a este partido de una victoria casi segura, llegándose al punto que para las elecciones presidenciales de 1950 no presentaron candidato por falta de condiciones de seguridad.

 

Ante los continuos ataques de las fuerzas oficiales, un creciente número de liberales se organizó en guerrillas que inicialmente buscaban defenderse, pero que muy rápidamente pasaron a la ofensiva.

Taller la guerrilla colombiana

 

 Entre los líderes guerrilleros que surgieron en esa época aparece el que hoy conocemos como “Tirofijo” 

 

 

Los dirigentes conservadores moderados y liberales que apoyaron a Rojas Pinilla estaban convencidos que este militar ayudaría a la pacificación del país, que seguía convulsionado por la violencia partidista y que después se citaría a elecciones libres. 
 

Sobre lo primero hubo acciones del gobierno, pero aunque Rojas sancionó una amnistía que supuso la desmovilización de numerosos guerrilleros, no todos entregaron las armas, quedando en el sur del país núcleos armados que continuaron su accionar.

 

Estos grupos que quedaron recibieron la orientación del partido comunista y no se acogieron a la amnistía porque consideraban que con ella no obtendrían ningún cambio sustancial, buscando en cambio que bajo la orientación comunista pudieran obtener un triunfo político orientado hacia un proceso revolucionario que condujera hacia la reforma agraria, una de sus principales exigencias.

 

Ante esta situación los grupos guerrilleros que se mantenían activos continuaron haciendo presencia en el sur del país no reconocieron ni el gobierno militar de Rojas, ni el acuerdo bipartidista, ni a la Junta Militar.

 

Un año después de la renuncia de Rojas, la Junta convocó un plebiscito mediante el cual los votantes se manifestaron a favor de la alternación en el poder del partido liberal y el conservador, acuerdo que se conoció como Frente Nacional.

 

Mediante este acuerdo se buscaba que al turnarse la presidencia en los siguientes 16 años, disminuyera la tensión entre los partidos.

 

El primer gobernante elegido en el marco de este acuerdo fue el liberal Guillermo León Valencia. Durante su gobierno se produjo un debate en el cual el entonces senador Álvaro Gómez Hurtado denunció la presencia de lo que él llamó “Repúblicas Independientes” que no eran otras que las zonas a las cuales se había desplazado los guerrilleros influenciados por el Partido Comunista.

 

El enclave guerrillero de Marquetalia

 

En 1964 el gobierno efectuó una operación militar contra el enclave guerrillero de Marquetalia, acción militar que no produjo los resultados esperados, y que por el contrario, condujo a que los núcleos guerrilleros, hasta entonces dispersos, se unificaran bajo una sola dirección, pasando a asumir en 1966 el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

 

Con esta denominación, esta agrupación orientó su lucha hacia la toma del poder, consigna que mantuvo hasta su proceso de paz en gobierno de santos en el 2018.

 

Posteriormente, y en vista de la exclusión política planteada por el Frente Nacional al limitar el acceso al poder a sólo dos partidos, otros sectores de obreros e intelectuales también decidieron apoyar la lucha armada como única opción para enfrentar esta situación.

 

Ejército de Liberación Nacional (ELN)

 

 En 1966 un grupo conformado por estudiantes, obreros y guerrilleros liberales asaltaron la población de Simacota, dándose a conocer como Ejército de Liberación Nacional (ELN).

 

En esa acción militar el ELN distribuyó un documento en el que se presenta como una organización marxista, que al igual que las FARC buscaban la toma del poder por la vía armada, inspirados en el ejemplo reciente para la época de la Revolución Cubana.

 

El Ejército Popular de Liberación (EPL)

 

Una última agrupación se sumó a las dos ya existentes: El Ejército Popular de Liberación (EPL).

Esta organización fue fruto de una división en el Partido Comunista de Colombia (PCC) ya que algunos de sus militantes pensaban que este apartido estaba asumiendo una actitud muy conformista, por lo que se retiraron para fundar otro partido comunista, pero al que agregaron la sigla M-L, o sea marxista-leninista del cual el EPL era su brazo armado.

 

Estos tres grupos conforman la primera generación de guerrillas, surgidas en un contexto favorecido por el empuje de las luchas populares, el auge de los movimientos guerrilleros en diferentes países, el influjo del marxismo en sus distintas vertientes y el descontento de algunos sectores por el acuerdo del Frente Nacional.

 

Alternativa al bipartidismo

 

Mientras tanto, y como alternativa al bipartidismo surgieron dos experiencias políticas: la Alianza Nacional Popular (ANAPO) y el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL).

 

El primero era liderado por el exdictador Gustavo Rojas Pinilla, que vio como este movimiento iba ganado rápidamente fuerza. A su vez el MRL era obra de Alfonso López Michelsen, hijo de otro expresidente liberal.

 

Esta organización política obtuvo importantes votaciones, pero rápidamente fue absorbido por el partido Liberal oficial. En cambio la ANAPO veía crecer su presencia a nivel nacional.

 

Apoyándose en este respaldo, Rojas Pinilla se lanzó a la presidencia en 1970, pero de manera fraudulenta los resultados fueron cambiados la noche de las elecciones, dejando como ganador al candidato del Frente Nacional, Misael Pastrana Borrero.

 

Como respuesta a lo que se consideró como un robo, un grupo de ex militantes de las FARC y de otras organizaciones, así como algunos dirigentes de la ANAPO organizaron un nuevo grupo armado llamado Movimiento 19 de Abril (M-19), originándose así una segunda generación de guerrillas.

 

Esta segunda generación de grupos se diferencia de las experiencias ortodoxas y radicales de los primeros grupos y se originan en las contradicciones surgidas en sectores estudiantiles, campesinos y obreros que deseaban participar en la lucha revolucionaria y veían necesario el uso de las armas.

 

Aparte del M-19, entre estos grupos están la Autodefensa Obrera (ADO), el Comando Quintín Lame, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Movimiento Independiente Revolucionario-Patria Libre (MIR), el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el Ejército Revolucionario Guevarista (ERG).

 

Con el paso del tiempo y después de protagonizar numerosos hechos armados, todas estas organizaciones no lograron consolidarse y unas por convicción y otras por haber sido mermadas militarmente entraron en diálogos con el gobierno y se desmovilizaron.

 

A finales de los años setenta todo parecía indicar el fin de la insurgencia, pero en realidad se produjo su fortalecimiento.

 

La guerrilla en los años 80

 

Ello se debió a incapacidad del Estado para satisfacer las demandas de la sociedad, y sobre todo, la política de represión que desarrolló el Gobierno de Turbay Ayala (1978- 1982).

 

En particular, el llamado Estatuto de seguridad (Decreto 1928 de 1978) puede considerarse la norma más severa entre las que habían sido dictadas en Colombia bajo el estado de excepción constitucional; y ha sido considerada una “copia criolla de estatutos similares promulgados por los regímenes militares del sur del continente”.

 

Ante la represión estatal extrema, que criminalizaba prácticamente cualquier tipo de protesta social, los grupos guerrilleros existentes se fortalecieron, al tiempo que surgían otros nuevos.

 

El movimiento insurgente tomó entonces conciencia de su fuerza. Tal y como señala uno de los principales analistas del conflicto colombiano, Daniel Pécaut, en este momento “la cuestión guerrillera cambia, de esta manera, de naturaleza y de escala.

 

De un fenómeno crónico pero marginal, enraizado en la tradición de la violencia y de los conflictos por la tierra, se transforma en un componente de un proceso que, por primera vez, percibe como objetivo la lucha por el poder”.

 

Las autoridades estatales reaccionaron ofreciendo diálogo, pero los intentos por obtener la paz y de negociar, desarrollados durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) no dieron los frutos esperados.

 

Aunque la Ley 35 de 1982 dispuso el otorgamiento de una amnistía general, no se había concretado ningún acuerdo con los grupos guerrilleros que permitiese aplicarla.

 

Los acuerdos alcanzados mediante negociaciones emprendidas por un lado con las FARC19 y, por otro, con el M-19 y el EPL fracasaron.

 

En octubre de 1985, la toma del Palacio de Justicia por un comando del M19 y el asesinato sistemático de los miembros de la Unión Patriótica (UP) –movimiento político surgido de los acuerdos, y que pretendía materializar la participación política de las FARC– determinaron el fracaso del proyecto de paz del Presidente Betancur.

 

La historia de los conflictos de Colombia da un nuevo y definitivo giro en esta década, una vez que irrumpen en el escenario, aun siendo anteriores sus orígenes, el movimiento paramilitar y la industria del narcotráfico.

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