COMO SER UN BUEN DOCENTE DE CALIDAD

COMO SER UN DOCENTE DE CALIDAD

Ken Bain, director del Center for Teaching Excellence de la New York University, después de un amplio, riguroso y largo proyecto de investigación, materializado en la obra Lo que hacen los mejores profesores universitarios (2007), llega a la conclusión de que los buenos o excelentes profesores reúnen mínimamente las siguientes características.

Primero, suelen ser expertos actualizados en el conocimiento y dominio de su disciplina; se asumen como profesionales de la docencia, asignándole la misma importancia a su tarea de investigación que a su producción (Bain, K. 2007).

QUE ES SER UN BUEN DOCENTE

Los docentes excelentes cuentan de una manera natural con la capacidad de crear entornos de aprendizaje, generando espacios que confrontan a sus estudiantes con problemas pendientes de resolver, confiando en ellos, en su deseo de aprender y apostando por que lo lograrán.

Este tipo de buenos académicos son exigentes y reflejan esa actitud en el progreso esperado en el avance de sus estudiantes, haciendo de la evaluación y la autoevaluación una práctica cotidiana a partir de objetivos sustanciales en el aprendizaje de sus estudiantes y de su propia prác¬tica docente (Bain, K. 2007).

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En ese orden de ideas, Gimeno (2011) señala que en términos sencillos [un buen docentes] es una persona

  • que tiene una salud mental aceptable para tratar con personas en situaciones de riesgo personal
  • que tiene tolerancia al conflicto en relaciones interpersonales
  • que tiene seguridad en sí mismo para estar delante de un grupo humano. Después debe saber algo bien sabido y saber contarlo bien contado.

La enseñanza sigue siendo un tratamiento del conocimiento con unos seres que aprenden y, por eso, siempre hay que contemplar la materia a enseñar, hay que dominarla mucho más de lo que se pretende que los alumnos incorporen(Gimeno, 2011).

Un docente hoy necesita ser un intelectual bien formado en uno o varios campos específicos del saber y debe contarlo de una manera interesante a un grupo de personas al que tiene que tratar de manera adecuada.

Dicho así, parece algo que se agota rápidamente, pero es una cuestión bastante profunda.

Un plano más técnico, deberá situarse social y políticamente en el lugar en el que vive: el contexto social, cultural, histórico y pedagógico.

También debería ser capaz de trabajar en equipo y estar perfeccionándose constantemente porque la vida cambia mucho más de prisa de lo que cambian las aulas.

El estar educándose de manera perpetua hoy es cuestión tanto del alumno como del profesor (López de Maturana, 2010)

Por su parte, Gutiérrez (2008: 1299) plantea:

Que un buen maestro o maestra […] tiene un concepto positivo de sí mismo y de su tra¬bajo; esto es que cree en sí mismo como persona y como maestro, que está seguro de que con su quehacer está promoviendo y fortaleciendo el desarrollo físico, intelectual, afectivo, social y moral de sus alumnos, que él es un factor fundamental en la consolidación y perfeccionamiento de sus pupilos como seres humanos, como individuos.

Una buena maestra se considera a sí misma como una verdadera profesional de la educación, y por tanto siempre se conduce profesionalmente.

Quedan fuera, pues, quienes son maestros por tener una “chamba”; quienes escogieron la carrera porque les ofrece una plaza segura; quienes ven su desempeño como una obligación impuesta por directivos y supervisores.

Los buenos docentes tienen expectativas positivas de sus alumnos, desde el principio has¬ta el fin. Saben que un buen docente es como Pigmalión, que con base en su esmero, dedicación, cariño y expectativas, logra que Galatea, una estatua de mármol por él escul¬pida, cobre vida y calor.

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Bien se sabe que uno de los factores clave en el éxito escolar está constituido por lo que la institución y sus docentes esperan de sus alumnos, del auténtico interés que pongan en ellos, de las perspectivas que tracen juntos.

López de Maturana (2010) señala que los buenos docentes son humanos, amigables y comprensivos; saben construir un ambiente agradable y esti¬mulante en el salón y en la escuela

Tienen confianza en la capacidad de todos sus alumnos y logran que todos ellos tengan éxito. Eso de que un buen maestro tiene siempre muchos reprobados es una aberración (2008: 1300).

Los intentos para determinar un modelo de docente son aspiraciones meramente teóricas; en la realidad, esos docentes-modelo no existen (Gutiérrez, 2008).

Más que hablar de docentes ideal, hay que ver qué se le reclama al docente.

Señalar un ideal es presuponer que de él depende la con¬secución de los objetivos educativos, y que si no posee ciertas condiciones, no cumplirá con esas metas.

Pero los objetivos están determinados por muchos factores, de los cuales el docente es solo uno.

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En ultimas, los buenos docentes estimulan a sus estudiantes para que lean y estudien de manera inde¬pendiente, y siempre les dan oportunidad de que se expresen, de que comenten en la clase sus lecturas (Gutiérrez, 2008).

Un buen maestro es paciente, tiene sentido del humor, pero nunca inhibe a un alumno, nunca lo ridiculiza, ni se mofa de él.

Referencias

Bain, K. (2007) Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Valencia, PUV.

Gimeno, J. (2011) “El docente como servidor social” en ¿Cómo se forma a un buen do¬cente? Cuadernos de discusión, 2. Argentina, UNIPE, Editorial Universitaria: 16-21.

Gutiérrez, J. M. (2008) “¿Cómo reconocemos a un buen maestro?” en Revista Mexica¬na de Investigación Educativa, 13 (39), octubre-diciembre: 1299-1303.

López de Maturana, S. (2010) Los buenos profesores. Educadores comprometidos con un proyecto educativo. Colombia, Editorial Universidad La Serna.

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